Daily Archives: 19 de enero de 2021

POEMA DE UN RECUERDO

Dime por favor dónde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en qué vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor dónde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.


Jorge Luis Borges

SENTIR

Sentir. Sensaciones. Los sentidos explotando sin control. Un aroma. Un recuerdo. Una sonrisa. Una caricia. Sueños que se materializan. Sueños que cambian de color, de dimensión. Sueños que confunden realidad y anhelos. Sueños que incluso pueden mutar en pesadillas.

Y mientras tanto, la vida transcurre con su implacable paso. Los días se encienden y apagan ajenos a las pequeñas cruzadas de cada uno. La risa batalla con las lágrimas. Se rozan para impregnarse una de la otra. Para equilibrar los abismos entre ellas.

Sigo repitiéndome en cada amanecer que un nuevo día supone el inicio de infinitos caminos por recorrer. Sin embargo, hay ocasos que me retienen en el mismo punto en el que amanezco, incluso, algunos, me hacen retroceder trastornando mi rumbo, hiriendo mi optimismo.

La vida son sentimientos que despiertan en nuestra piel al contacto con otras pieles que se conocen, que se reconocen, que conversan sin palabras. En estos tiempos de distancia echo de menos otras pieles. Pero tengo la suerte de contar, como contrafuerte de mis días, con un alma que, a pesar de sentir que se agitaba en un universo inabordable para mí, se materializó en la oscuridad de una noche persistente.

Me esfuerzo por mantener prendida la humilde luz que prendí un diciembre más. La de la esperanza. La de la fe en nosotros, en nuestro esfuerzo, en nuestra capacidad de resistencia. Pero he de reconocer que de pronto me sorprende un viento demasiado crudo, demasiado implacable, y todo a mi alrededor vacila. Y todo en mí vacila.

Vivamos, amemos, compartamos, incluso en esta distancia tan inexorable y agradeciendo las cercanías en las que fortificarnos.