Cerrar los ojos y saltar al vacío superando el vértigo, sin límites, mientras tu nombre se queda entre mis labios —talismán que destierra oscuridades— y todo tú buscas huellas del pasado que borras con tus besos, derramados sobre mí como ansiado aguacero en un sofocante día.
Y se filtran por mi piel ardiente semillas que se entierran en el alma horadándola, bañándola, retoñándola. Me desnudas despacio la inseguridad explorando mis secretos, y en tu ser, mi ser se desvanece cegando mi conciencia e indultándome el corazón.