Categoría: Microrrelato

LA MISMA CAMA

Abro los ojos. Estiro los brazos sobre la almohada. Me deslizo por la cama. Mi habitación es de cristal. El color azul del cielo pinta sus paredes y el sol es la sonrisa que necesito para ponerme en pie. Me siento como los pétalos que se abren cada amanecer. Dejo que el agua caiga sobre mí como el rocío lo hace sobre la tierra para despertarla. Mire donde mire no hay fronteras. El mundo está lleno de horizontes: por descubrir, por disfrutar, por compartir. Todo es color. Incluso escucho el sonido que trae el día, como una guitarra que libera las notas de mi canción favorita. Respiro y siento mis pulmones llenarse y el oxígeno henchir mi cuerpo. Un nuevo día. Verano. Ahora mismo podría incluso convertirme en cometa… y volar.

Me pesan los párpados. Mi cuerpo se encoge buscando refugio. He de arrastrarme para abandonar la cama. Llenan las paredes de mi habitación retazos de realidad, recibos que la vida aún debe cobrar. Un escenario que hace tiempo debí abandonar. No sé si hace sol, ni tampoco me importa. El uniforme de la rutina resulta igual de pesado si llueve, como si no. Dejo correr el agua para que arrastre la amargura que me empaña. Mire donde mire todo son puertas. Puertas que se cierran. Todo es baldío. Nada a lo que asirse, árido. El dolor del mundo resulta ensordecedor. Me cuesta respirar y siento plomo recorriendo mi cuerpo. Un nuevo día. Una nueva batalla. Ahora mismo podría seguir durmiendo… hasta la eternidad.

Los mismos ojos. La misma cama.

Idoia Mielgo Merino_firma

UN ESCUCHAR

Ven, acércate, quítate el pelo de la oreja que te quiero decir algo. Será bonito y agradable de escuchar y te lo diré muy bajito, será casi imperceptible para el oído humano, pero te llegará. Pondré mis manos alrededor, para que el eco te lo repita cuantas veces quiera hacerlo y para que sean más nítidas mis palabras, más claras, mejores si cabe. Eso es, ya huelo a ti; me gusta tu pelo en mi cara, tu piel cerca de mí. ¿Preparada?, bien. Lo que voy a decirte es sencillo y breve. Es un disparo al corazón y sé que me resultará fácil hacerlo porque eres tú, porque confió en ti y porque me apetece que lo sepas. Mis labios en tu lóbulo. Te lo voy diciendo muy despacio …… Ya está. Sólo te pido que, como todo lo nuestro, quede entre nosotros.

Mr. Mckenzie.