Categoría: Microrrelato

TARDE

El amargor de aquel sorbo de café le dio nuevas fuerzas escribiendo al fin aquellas palabras “Voy a hibernar en tu ausencia”. Se sucedieron las estaciones en ciclos regulares y solo la avaricia reparó en su falta. Acudieron los buitres en busca de carroña y entre los estratos que el tiempo apiló sobre sus restos, tan solo quedaron aquellas palabras escritas. El funeral fue emotivo, ella estaba allí, pero había regresado tarde.

VITRAL

Era natural imaginarla grácil y ligera bailando con el viento. Luciendo sus alas cual tul de vivos colores, cometa de la naturaleza. Singular y confiada. Tan pequeña, tan frágil. Sin una vida sencilla. Nacer para enfrentarse a una dura metamorfosis y renacer para ser al fin libre. Paradoja de la vida cuando se la observaba, tan quieta, prendida de alfileres en aquella vitrina del X Congreso de Entomología.

VOCES

Quizá fuera el fragor del mar, la brisa murmurando a su alrededor, la vida gritándole allá donde su vista se posara. Corrió como si de ello dependiera su vida. Al llegar a casa las manos le temblaban, casi sin resuello alcanzó a enredar las llaves entre sus dedos. Abrió precipitándose al interior, buscó entre las cajas apiladas, monumento a su memoria. Ahí estaba la cinta, «Para que nunca me olvides». La puso en el pequeño magnetófono. Tras un nefasto año, la voz de su hermana dejó de escucharse tan sólo en su cabeza.

INSTRUCCIONES PARA LLORAR…

«La importancia de las lágrimas no reside en las lágrimas en si mismas, pero si las suprimes, todo lo que está debajo de ellas se pierde».
Gendlin. E

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

FIN

Manual de Instrucciones (Historias de Cronopios y de fama)

—Julio Cortazar —