Categoría: Plumas

Un Escenario de Pluralidad Literaria

DESCUBRIENDO Y DISFRUTANDO ENTRE LIBROS

Me fascina descubrir que, a pesar de los años que me acompañan, no dejo de encontrar motivos para la sorpresa suscitados por nuevos, aunque sean pequeños, descubrimientos. También podría mencionar que mi capacidad de sorpresa motivada por un contexto negativo del mundo que me rodea también tiene, en mí, su espacio.

En esta ocasión quiero hablar de una serie de televisión que fue importante en mi juventud. Una serie que en aquellos —aún impresionables— años, me resultaba inspiradora, con todos aquellos valores elevados al infinito, con unos actores que me hacían soñar con una humanidad capaz de alcanzar un mundo feliz.

La serie en cuestión es La casa de la pradera. Una serie que intenté retomar en una de esas reposiciones televisivas no hace mucho y que me descubrió, como en un par de series más, que hay cosas que es mejor que queden en el idílico mundo de la nostalgia infantil. Pues bien, el descubrimiento al que hago alusión, y que a la par deja en evidencia mi necesidad de seguir cultivándome a nivel literario, no es otro que el averiguar que la serie La casa de la pradera se basó en una serie de libros de La Pequeña casa. Los libros, un super éxito de ventas, fueron escritos por Laura Ingalls Wilder (la de la vida real), quien se basó en sus experiencias de crecer en el Medio Oeste de Estados Unidos a fines del siglo XIX.

Laura Elizabeth Ingalls nació en el Condado de Pepin, Wisconsin, el 7 de febrero de 1867 y fue una novelista estadounidense. En 1894 se asentó definitivamente en Mansfield, Missouri. Laura comenzó a escribir artículos para el Missouri Ruralist y otras revistas. En la década de 1930, su hija la convenció para que escribiera sus memorias. En 1932 comenzó a escribir la serie de novelas autobiográficas que habrían de denominarse La casa de la pradera. Se dice que las primeras ideas de escribir vinieron de su madre. Su abuelo, tras la muerte de su esposa, también había escrito un libro. Laura Ingalls murió a los noventa años, en 1957. Ingalls narró en varios libros su infancia como pionera, de entre los cuales la Pequeña casa, también conocida por Laura Years, fue el que conoció mayor éxito. En 1973 se adaptó a una serie de televisión estadounidense que tuvo nueve temporadas y que en Sudamérica se tituló La familia Ingalls. El más conocido de sus libros es Little House on the Prairie o La pequeña casa en la pradera y fue publicado por primera vez en 1935. El libro relata la historia en tercera persona con Laura Ingalls como protagonista central y es comúnmente clasificado dentro del género de la ficción antes que en un género autobiográfico. Rose Wilder Lane, hija del matrimonio con Almanzo Wilder asistió a su madre en el proceso de edición de los libros.

Los libros han sido continuamente editados desde su publicación inicial por Harper & Brothers y son considerados clásicos de la literatura americana para niños. La serie fue llevada a la pequeña pantalla en 1974, cuando el episodio piloto del programa resultó popular entre los televidentes haciendo que se programara el comienzo de una serie completa durante un total de ocho años. Esta serie fue doblada íntegramente al español.

Little House on the Prairie (1935) es un libro para niños escrito por Laura Ingalls Wilder. Con el tiempo se ha convertido en una serie de libros, series de televisión, varias películas y hasta una serie de dibujos animados. Añadir, además, que existe una población en Kansas que también lleva su nombre.

Para concluir: ¡cuánto me queda aún por descubrir y disfrutar entre libros!

ROSA Mª MARCILLA PIQUER

Cover guitarra_Música para recitar poesía.

Hace años descubrí la poesía oriental. Entre el abanico que se desplegó ante mí, me fascinó el «haiku», con una métrica precisa, con una naturaleza delimitada y que nace en un espacio tradicionalmente de pura naturaleza. Por estas características tan específicas resulta especialmente intenso. Como suele decirse sobre este estilo de poesía, es como obtener una instantánea que ha de alcanzar nuestros sentidos, remover las emociones. Algo tan breve que ha de conseguir la excelencia dentro de la poesía.
Me he adentrado en el universo «haiku». He discurrido algunos tramos a su lado y he descubierto también que es un estilo que me gusta, que te exige, que desafía la concepción clásica y, cómo no, en su momento acepté ese desafío.
Hace unos meses me hice con la poesía completa de Matsuo Basho, considerado uno de los cuatro grandes maestros del haiku junto a Yosa Buson, Kobayashi Issa y Masaoka Shiki. También recientemente decidí conocer un poco más sobre los trabajos de una compañera de editorial, Rosa Mª Marcillas Piquer, cuya obra, Doscientos haikus de amor y una canción encadenada, se editó en 2020 con la editorial valenciana Olé Libros. Este poemario es una obra a dos voces. Junto a ella, participa el escritor villenense Pedro Villar Sánchez. Rosa Mª es una enamorada del haiku y la tanka. Tiene otro poemario a dos voces, Deja que el viento pase, de nuevo con Pedro Villar Sánchez. En este segundo trabajo, podemos sumergirnos en la «tanka», también de origen japonés que consta de cinco versos, pentasílabos el primero y el tercero, y heptasílabos los restantes.
Sin embargo, en esta crónica quiero referirme al poemario en solitario de Rosa Mª Marcillas Piquer, Más allá de la piel, que según comenta su prólogo, muestra una voz profunda, íntima y vital ya vislumbrada en sus primeros libros. Apenas estoy comenzando a saborearlo, a recrearme en sus versos y la mirada de su autora y me puede la impaciencia por devorarlo.
Más allá de la piel resulta una obra más que recomendable, desde estas líneas sólo puedo felicitar a su autora.

                        

EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA

En una tranquila charla sobre literatura, de ésas que se van enredando en una tarde cualquiera de fin de semana, suave y perezosa, he descubierto el gran desconocimiento personal que poseo de muchos autores galardonados con el Premio Nobel de Literatura.

Este premio es uno de los cinco señalados en el testamento del filántropo sueco Alfred Nobel, quien estipuló en su última voluntad y testamento que su dinero se utilizara para crear una serie de premios para quienes otorgaran el «mayor beneficio a la humanidad» en física, química, paz, fisiología o medicina y literatura.

Aunque Nobel escribió varios testamentos durante su vida, el último fue escrito poco más de un año antes de su muerte y firmado en el Club Sueco-Noruego de París el 27 de noviembre de 1895.​ Nobel legó el 94% de sus activos totales, pero no fue hasta el 26 de abril de 1897 que el Storting (Parlamento noruego) lo aprobó. Los ejecutores de su testamento fueron Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist, quienes formaron la Fundación Nobel para administrar la fortuna de Nobel y organizar los premios.

En cuanto a los premios correspondientes al campo de la literatura pidió que fueran entregados cada año «a quien hubiera producido, en éste campo, la obra más destacada, en la dirección ideal». Es un premio entregado cada año por la Academia Sueca a «escritores que sobresalen por sus contribuciones en el campo de la literatura».

En un repaso de todos y cada uno de los premios otorgados en literatura desde el año 1901 hasta el pasado 2020, han sido 117 premios entregados, en un periodo de 119 años en total, teniendo en cuenta que ha habido años en los que no han sido otorgados, como los años 1914 (debido a la Primera Guerra Mundial), 1918 (por el mismo motivo), 1940-41-42 y 43 (debido a la Segunda Guerra Mundial) y el caso más curioso, 1935, cuando no fue ningún conflicto bélico ni escándalo la causa de que el premio quedara desierto. La institución nunca dio una explicación oficial para tomar esta decisión. Entre los candidatos de aquel año se encontraba Miguel de Unamuno, tal y como detalla la base de datos oficial de la Academia sueca. A día de hoy, la institución sigue remitiendo a sus estatutos para referirse a la ausencia de premiado ese año.

Repasando los 117 autores galardonados con este premio he descubierto que un gran número de nombres me eran completamente desconocidos, así que he decidido poner remedio a mi desconocimiento y brindarles también un lugar en éste mi pequeño rincón. Iniciaré, por tato, una serie de entradas bajo el nombre «Galardonados con el Premio Nobel de Literatura 1901-2020», en la estancia de Lectura, en las que ir descubriendo brevemente a cada premiado, su recorrido y algo de su obra. Una puerta para visualizar a autores con repercusión mundial por su trabajo literario.

Tras repasar a cada uno de los autores premiados no puedo menos que apuntar que la poesía es un género con mayor relevancia dentro del Premio Nobel de Literatura, un galardón que atrae la mirada del mundo y sin embargo, tristemente, se sigue denominando, al menos en España, un género literario menor, etiquetado como «poco comercial».

Dejo aquí mis palabras para despertar, quizá, un hilo de reflexión entre los apasionados por la literatura.  El primer premiado, en 1901, Sully Prudhomme, será mi próxima entrada.