Categoría: Actividades

EL BUSCADOR DE ORO

LA TÉCNICA DEL BUSCADOR DE ORO

Uno de los principales errores de quien empieza a escribir poesía es pensar que los poemas se escriben «a la primera».
En el ámbito de la poesía (y de la literatura en general), una parte fundamental del proceso creativo es la revisión y corrección de lo escrito. Prácticamente nadie logra un texto perfecto en el primer intento; lo habitual es empezar con un borrador o una idea preliminar, sobre todo en la poesía, donde la brevedad y la intensidad exigen que cada palabra esté cuidadosamente elegida.
Para empezar un poema se puede emplear un recurso llamado la Técnica del Buscador de Oro: Esta consiste en sentarse y dejar fluir las palabras en un ejercicio similar a la escritura automática: se trata de escribir sin pensar demasiado, sin juzgar lo que surge, ni preocuparse por la puntuación, la estructura, la rima o el orden de los versos.
Siéntate y tómate un tiempo sólo para ti. Permítete fluir libremente y, durante un espacio de tiempo, dedícalo a llenar la página en blanco con versos, palabras y pensamientos, sin detenerte a controlar la dirección de lo que escribes ni preocuparte por encontrar algo específico.
Después, toma un momento para leer con tranquilidad lo que has escrito y localiza ese  «oro» que buscas. Pueden ser imágenes, expresiones, versos, frases o incluso un adjetivo que encaja a la perfección junto a un sustantivo. Y a partir de ahí, tendrás la base para dar forma a un poema con una idea más clara de la dirección que tomará el texto, dejándote guiar por lo que evocan los verbos o por la fuerza de los adjetivos.

COMO EJERCICIO PRÁCTICO, te propongo el siguiente reto:
Dedica 10 minutos a escribir un poema utilizando la Técnica del Buscador de Oro. Siéntate en un lugar tranquilo, pon un temporizador y escribe sin detenerte, dejando que las palabras fluyan sin juzgarlas ni editarlas. No te preocupes por la forma, la rima o el sentido; simplemente escribe todo lo que te venga a la mente, aunque sean frases inconexas o imágenes sueltas. Al terminar, lee el texto en voz alta y subraya o marca aquellos versos, palabras o imágenes que te resulten más potentes o interesantes. En una segunda sesión, selecciona esas partes y trabaja a partir de ellas para construir un nuevo poema, afinando el lenguaje y dándole forma. Este ejercicio te ayudará a perder el miedo a la página en blanco y a descubrir tesoros ocultos en tu propia escritura.
Si quieres, comparte conmigo el proceso, ¡adelante!

JUGAR CON EL VERSO LIBRE

ALGUNAS IDEAS PARA JUGAR CON EL VERSO LIBRE

La música y la poesía caminan juntas desde siempre, enlazadas en un mismo pulso. Incluso el verso libre escucha la resonancia del lenguaje, su latido rítmico y sonoro. La libertad no significa vacío ni desorden: en el verso libre la forma no está dada de antemano, sino que nace mientras escribimos, como un cauce que el río mismo va trazando. Y en ese fluir, la poesía nos ofrece infinitos recursos para dar cuerpo y armonía a la palabra.

  1. Siente el ritmo antes que la rima: No te preocupes por la rima. Lee tu poema en voz alta y escucha su cadencia natural.
  2. Usa la respiración como guía: Cada verso puede marcar una pausa o un respiro. Deja que la longitud del verso siga la emoción o la idea.
  3. Juega con la disposición en la página: Los versos no tienen que empezar en el margen izquierdo. Puedes saltar líneas, dejar espacios, o alinear palabras para dar énfasis.
  4. Escribe primero, corrige después: La libertad del verso libre viene de soltar la palabra. La corrección y perfeccionamiento vendrán después.

¿Te atreves a dejar en comentarios un poema en verso libre? Te leo.

LA HIPÉRBOLE

Vamos a dar un paso más allá. La poesía utiliza infinidad de recursos para su expresión, para su creación. En esta entrada vamos a conocer la hipérbole. Una figura retórica o literaria que consiste en aumentar o disminuir de manera excesiva un aspecto, característica o propiedad de aquello de lo que se habla. La hipérbole pertenece al grupo de figuras de pensamiento. No obstante, en un sentido general, se denomina como hipérbole la exageración en sí de alguna cosa.

La hipérbole es un tropo que se emplea con el objeto de darle mayor fuerza expresiva a un mensaje, o para producir determinado impacto o efecto en el interlocutor. En este sentido, esta figura literaria puede ser utilizada como un recurso enfático, expresivo, irónico o humorístico. Por ejemplo: “Tenía tanto sueño que se quedaba dormido de pie”.

Para familiarizarse con este recurso voy a proponer algunos ejercicios.
Ejercicio 1: Crea hipérboles a partir de estas palabras.
Con mi sonrisa consigo…
Su pena era tan profunda…
Si no fueras mi amigo…
Mi suerte es tal…
Ejercicio 2: Encontrar las tres hipérboles escondidas.
• comió dos platos
• somos muertos en vida
• no hay océano más grande que su llanto
• ¿te parece poco?
• tiene brazos tan largos que salen por la ventana
• cabellos de oro
• en abril aguas mil
• quedó sola con cuatro bocas que alimentar
• veloz como el rayo
Ejercicio 3: ¿Serías capaz de dar un par de ejemplos más de hipérbole?

PINTAR LAS EMOCIONES

A partir de un poema de García Lorca sobre la poesía vamos a expresar qué emociones nos produce.
Leemos el poema, y en lugar de expresar lo que sentimos con palabras, lo haremos con un color o varios, que reflejen las emociones que nos  despierta.

Dejaría en el libro
este toda mi alma.

Este libro que ha visto
conmigo los paisajes
y vivido horas santas.

¡Qué pena de los libros
que nos llenan las manos
de rosas y de estrellas
que se esfuman y pasan!
¡Qué tristeza tan honda
es mirar los retablos
de dolores y penas
que un corazón levanta!

Ver pasar los espectros
de vidas que se borran.
Ver al hombre desnudo
en pegaso sin alas.
Ver la Vida y la Muerte,
la síntesis del mundo,
que en espacio profundo
se miran y se abrazan.

Un libro de poesías
es el Otoño muerto:
los versos son las hojas
negras en tierras blancas.
Y la voz que lo lee
es el soplo del viento
que los hunde en los pechos
-entrañables distancias-

El poeta es un árbol
con frutos de tristeza
y con hojas marchitas
de llorar lo que ama.
El poeta es el medium
de la Naturaleza
que explica su grandeza
por medio de palabras.

El poeta comprende
todo lo incomprensible
y a cosas que se odian
él hermanas las llama.
Sabe que los senderos
son todos imposibles
y por eso en lo obscuro
va por ellos con calma.

En los libros de versos
entre rosas de sangre
van desfilando tristes
y eternas caravanas
que hirieron al poeta
que lloraba en la tarde
rodeado y ceñido
por sus propios fantasmas.

Poesía es Amargura,
miel celeste que mana
de un panal invisible
que fabrican las almas.

Poesía es lo imposible
hecho posible. Arpa
que tiene en vez de cuerdas
corazones y llamas.

Poesía es la vida
que cruzamos con ansia
esperando al que lleve
sin rumbo nuestra barca.

Libros dulces de versos
son los astros que pasan
por el silencio mudo
al reino de la Nada
escribiendo en el cielo
sus estrofas de plata.

¡Oh, qué penas tan hondas
y nunca remediadas
los versos dolorosos
que los poetas cantan!

Como en el horizonte
descanso las miradas,
dejaría en el libro
este ¡toda mi alma!

Poemas inéditos de juventud (1918)

EXPRESANDO EMOCIONES

La poesía, como decimos, se nutre de emociones. Los poemas se escriben mientras se vive y se desvive a través de ellos. Por ello, me parece interesante comenzar esta sección de actividades enredando con ellas, con nuestras emociones.

Mi propuesta: escribir un texto sobre algo que nos suscite una emoción fuerte, puede ser alegría, miedo, tristeza, enfado… Escribir sin pensar mucho, lo primero que nos venga a la cabeza. Se trata de experimentar si somos capaces de plasmar en el papel una emoción. Para ello, os voy a sugerir algunos pasos:

  • Dejar la mente en blanco.
  • Coger un bolígrafo y dejar que corra por el papel intentando que la razón intervenga lo menos posible (lo sé, no es fácil).
  • Escribir las primeras palabras que os vengan a la cabeza, sin volver atrás, sin tratar de que sean lógicas, dejando volar la imaginación y el subconsciente.

Y no, no ha de ser en forma de verso, vamos a iniciar el ejercicio tratando de empapar el papel con una emoción, así que en esta ocasión nos lanzaremos con prosa, que se convertirá en prosa poética.

Es un sencillo ejercicio que os ayudará no sólo a materializar vuestras propias emociones sino también a entender la forma en que otros dibujan sus emociones a través de la poesía.

¡Adelante, animaos! Espero vuestras propuestas.