Categoría: Poesía

LA LUNA

Es un gran globo la luna
que todas las noches brilla
es blanca o es amarilla
duerme en el cielo sin cuna.

Cuando ella sale, yo duermo
dicen que cuida mi sueño
me gusta desde pequeño
a veces parece un cuerno.

No siempre tiene igual forma
se va haciendo menuda
de flaquita a barriguda
y hay días que está muy gorda. 

Vamos a enredar palabras

Idoia Mielgo Merino_firma

ESCRIBIRTE

Escribirte, escribirte, dibujarte. Llenarte el pelo de todas las palabras detenidas, colgadas en el aire, en el tiempo, en aquella rama llena de flores amarillas de cortes cuya belleza me pone los pelos de punta cuando vengo bajando sola, por la carretera, pensando. Definir el misterio, el momento preciso del descubrimiento, el amor, esta sensación de aire comprimido dentro del cuerpo curvo, la explosiva felicidad que me saca las lágrimas y me colorea los ojos, la piel, los dientes, mientras voy volviéndome flor, enredadera, castillo, poema, entre tus manos que me acarician y me van deshojando, sacándome las palabras, volteándome de adentro para afuera, chorreando mi pasado, mi infancia de recuerdos felices, de sueños, de mar reventando contra los años, cada vez más hermoso y más grande, más grande y más hermoso.

Como puedo agarrar la ilusión, empuñarla en la mano y soltártela en la cara como una paloma feliz que saliera a descubrir la tierra después del diluvio; descubrirte hasta en los reflejos más ignorados, irte absorbiendo lentamente, como un secante, perdiéndome, perdiéndonos los dos, en la mañana en la que hicimos el amor con todo el sueño, el olor, el sudor de la noche salada en nuestro cuerpos, untándonos el amor, chorreándolo en el piso en grandes olas inmensas, buceando en el amor, duchándonos con el amor que nos sobra.

Gioconda Belli

NEBULOSA

Se reconoce en ti mi cuerpo,
que se desarregla
como marea sin luna
cuando te alejas.

Estremecido en el frío que emerge
de ese espacio habitado por tu ausencia.

Desordenando los sentidos,
enfrentando los sentimientos,
alivio, desazón,
incertidumbre, certeza,
tortura, deleite,
luces y sombras…

Todo ello cuando no me alcanza tu mirada,
susurro antiguo que se enraíza en las entrañas
la voz tuya, que me apresa como niebla.

Me sostienen tus palabras
como hebras que ciñen mi flaqueza,
me abates en tus silencios,
universos sin atmósfera,
palpito en el torrente de tu fuerza
braceando, cegada por la esperanza
de que en este baile de almas,
alcance a descifrar tus tormentas.

Tras la niebla

Idoia Mielgo Merino_firma