Categoría: Poesía

LEÓN FELIPE

I

Nadie fue ayer, ni va hoy,
ni irá mañana hacia Dios
por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol… y un camino virgen
Dios.

II

Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia
y hasta la idea misma. Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía, eso
será la poesía.

III

Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
¡cuándo te darás a todos … a todos, al príncipe y al paria,
a todos …
sin ritmo y sin palabras.

IV

Sistema, poeta, sistema. Empieza por contar las piedras, luego contarás las estrellas.

V

Poeta,
ni de tu corazón,
ni de tu pensamiento,
ni del horno divino de Vulcano han salido tus alas.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde te ha clavado
un ensueño…
una pluma de amor en el costado.

VI

No andes errante… y busca tu camino.
-Dejadme-.
Ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio.

ANNABEL LEE

Annabel Lee, fue el último poema completo escrito por Poe. Publicado en 1849 poco después de su muerte, ha sido traducido innumerables veces e incluso versionado por artistas del mundo de la música. Trata de la muerte de una muchacha de la que estaba enamorado desde que eran jóvenes y plasma el amor puro como superior en grandeza a las fuerzas que intentan derrocarlo, incluso superior, más allá de la muerte.

Hace muchos, muchos años
en un reino junto al mar
vivió una doncella que tal vez conozcas
llamada Annabel Lee.
Y esta doncella vivía sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Ambos éramos niños
en este reino junto al mar
pero amábamos con un amor que era más que amor
yo y mi Annabel Lee
con amor que los alados serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Y por esta razón, hace mucho tiempo,
en este reino junto al mar
de una nube sopló un viento
que heló a mi amada Annabel Lee.
Y sus parientes de alta cuna vinieron
y se la llevaron lejos de mí
para encerrarla en un sepulcro
en este reino junto al mar.

Los ángeles, descontentos en el cielo,
nos envidiaron a ella y a mí.
¡Sí! Por esta razón (como todos saben
en este reino junto al mar)
el viento salió de la nube por la noche
para helar y matar a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el de aquellos mayores
o más sabios que nosotros.
Y ni los ángeles arriba en el cielo
ni los demonios debajo del mar
jamás podrán separar mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna nunca resplandece sin traerme sueños
de la hermosa Annabel Lee
y las estrellas nunca brillan sin que yo sienta los ojos radiantes
de la hermosa Annabel Lee
y cuando llega la marea nocturna, me acuesto justo al lado
de mi amada -mi amada- mi vida y mi prometida
en su sepulcro allí junto al mar
en su tumba junto al ruidoso mar.

Edgar Allan Poe

INCLEMENTE

Se me ha instalado la edad
sin querer, no la he llamado,
está dejando su estampa
en las manos, los ensueños,
en el mirar nebuloso,
en el caminar rendido,
en el volverme al pasado,
en esta, la piel que envuelve
un interior cuarteado
de costumbre y de rutina,
de cicatrices y rastros
que componen un trazado
que apenas ya reconozco
cuando me miro despacio.

No me cuesta comprender
por qué recelan tus ojos
si ahora soy el retrato
que el tiempo va maquillando.

Idoia Mielgo Merino_firma