ESTABAS CONMIGO

Me he enfrentado al terror más profundo en unos interminables segundos. Pesados segundos. Negros segundos. Veía el final irremediablemente a través de mi propio pánico y rezaba. Rezaba para que no me abandonaran las fuerzas, para no rendirme, para creer que podíamos lograrlo. Mi terror a través de tus ojos. Tu desconcierto clavándose en los míos. Y sentí de nuevo que me quebraría si el infierno de mis pesadillas volvía a abrirse bajo mis pies. Pero no era el momento. Aún la vida tiene mucho que ofrecernos y entre lágrimas he podido disfrutar de tu felicidad sincera. No vale la pena volver sobre un tiempo que acaba de irse. Cerrar la puerta y despedirlo, ésa es tu filosofía. Recrearse en lo que pudo ser sin vivir lo que es parece un pasatiempo tan solo propio del hombre.

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