MI ÁNGEL

Te busco inconteniblemente.
Y sólo encuentro una sombra inasible, inabordable
en la danza del tiempo, en la melodía del ayer,
como hojas que se agitan en el viento del recuerdo
donde tus pasos dejaron estelas
en el terciopelo de los sentidos.

Nada que ver con tu mundo intangible,
con mi necesidad de ti,
de sentirme en el mismo espacio,
en el mismo universo
que ya no habitas,
del que te ausentas.

Y es tu discurso desorden
—que trastorna—
de palabras que se clavan
como aguijones
en esta incapacidad para alcanzarte,
en este naufragio continuo
persiguiendo tu orilla.

Te busco inconteniblemente.
Rastreando tu reflejo hostil
a corazón descubierto,
blandiendo el alma en son de paz,
intentando sostener ese cabo
que tú me tendiste
desde el mismo instante
en que bajaste a la tierra.

Idoia Mielgo Merino_firma

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