SEMILLA EN LA TORMENTA Irrumpe la lluvia de fuego y estruendo.
El paraíso se nubla hasta diluirse su esencia con la realidad siguiente…
Rumor de pasos perdidos, que tiemblan en la nada y la vuelve memoria de ciudades que laten heridas, con la esperanza arrinconada en mercados de ceniza y prisa.
La noche puede cubrirlo, el miedo puede asfixiarlo, y la tierra, cansada de hombres, tiembla en su hondo silencio.
Pero aún en las húmedas sombras una semilla persiste: certeza de que seguimos, aunque el mundo se derrumbe.