Categoría: Microrrelato

ESTABAS CONMIGO

Me he enfrentado al terror más profundo en unos interminables segundos. Pesados segundos. Negros segundos. Veía el final irremediablemente a través de mi propio pánico y rezaba. Rezaba para que no me abandonaran las fuerzas, para no rendirme, para creer que podíamos lograrlo. Mi terror a través de tus ojos. Tu desconcierto clavándose en los míos. Y sentí de nuevo que me quebraría si el infierno de mis pesadillas volvía a abrirse bajo mis pies. Pero no era el momento. Aún la vida tiene mucho que ofrecernos y entre lágrimas, he podido disfrutar de tu felicidad sincera. No vale la pena volver sobre un tiempo que acaba de irse. Cerrar la puerta y despedirlo, ésa es tu filosofía. Recrearse en lo que pudo ser, sin vivir lo que es, parece un pasatiempo tan sólo propio del hombre.

Idoia Mielgo Merino_firma

BORROKAN

Lapiko zaharra sukaldean dago, barruan porrusalda. Arnas sakon hartuz gero, postre gozoren baten usaina ere sumatu daiteke. Etxea isiltasunean murgilduta dago, baina erosoa da, epela da. Jostaulirik ez dagoenez, amamak trapu zahar batekin egin dizu panpina; eta jolasteaz aspertu zareenan galdetu diozu:

—Amama, zer zabiltza?

—Borrokan.

—Borrokan? Noren aurka.

Aiderazi diozu izututa «Norekin borrokatu ote da amama»

—Oroitzapenen aurka.

Irrifarre egin duzu.

—Nola izan daiteke hori, amama?

—Nagusitan ez dudalako ezjakin izan nahi.

Eta amamak liburuko orria pasatu du.

Maitane Lartain (Mikroipunia)

¿HABLAR O CALLAR?

Había tomado asiento en el sillón de piel gastada. La mirada perdida en la superficie raída y los dedos buscando su roce desigual. Las paredes habrían lucido un rostro más distinguido tiempo atrás, pero ahora se veían marchitas y descoloridas, extendiendo por la estancia un ambiente poco acogedor y que sin embargo la encantaba.

—Hoy has llegado pronto.

Su voz profunda y rica en matices siempre le recordaba a los locutores de radio. Le resultaba hipnótica y sedante, más que las pastillas que debía de tomar cada día.

Moviendo la cabeza repetidas veces, asintiendo, alzó los ojos para encontrarse con los gruesos cristales de las gafas de aquel hombre.

Ladeó el rostro para intentar descubrir en la montura de oscura pasta aquella pequeña falta que tanto la obsesionaba. Había veces que se pasaba toda la consulta luchando por no levantarse, salvar el espacio entre ambos y posar el dedo por la parte deteriorada.

Hablar, siempre hablar. ¡Por qué demonios se empeñaría todo el mundo en que hablar era la forma de solucionar las cosas! Ella amaba el silencio, su silencio. Aquel silencio en el que se sentía libre y ligera. Hablar estaba demasiado sobrevalorado.

Idoia Mielgo Merino_firma

LA OVEJA NEGRA

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

AUGUSTO MONTERROSO

ELLA

Ella marca muchos de mis pensamientos y deseos. Es protagonista de los sueños y ensueños que me embargan. Miro con detenimiento las escasas fotografías de su persona que obran en mi poder y no me canso de admirar su imagen. Son imágenes sencillas, normales; Desconozco su imagen desnuda, su cuerpo natural con el que sueño y me recreo mentalmente mientras paseamos por playas solitarias. Una mujer joven, atractiva, pelo largo, tentadora, silenciosa. El tiempo y las circunstancias nos fueron acercando, pero no en kilómetros.

Ella escribe desde su interior más íntimo con palabras que levantan el espíritu y la confianza en el amor. Es auténtica y fiel a sus sentimientos más profundos. Capaz de los sacrificios totales por aquellos a los que ama. Envidio su entorno. Ella da seguridad aunque las dificultades le causen inseguridad. Ella….. Merece un cielo de nubes de colores, con seguridad y entrega.

Ella también sueña con viajes y encuentros sorpresa. Es capaz de entregarse sin reservas y con un amor intenso. Ella reclama el gozo y el éxtasis intenso del encuentro carnal. Ella es la vida. Ella ama la música, ella vive el momento de forma intensa.

Ella siempre puede cerrarse en su propia concha ante la incomprensión ajena. Reserva su propio espacio interior en el que nadie tiene cabida, esa zona reservada e inaccesible. Ella es así. Ella me gusta. Ella.

Nunca podré liberarla. Por eso seguiré preso de mis deseos. Y de mis sueños.

F.S.L.