Categoría: Poesía

IDA VITALE

Hojas naturales

Una hoja es una promesa sobre la que se construye memoria, sensaciones. Ellas, junto al lápiz, son el escenario donde se materializan los espíritus escondidos, en forma de palabra o de dibujos, de trazos. Son ellas la promesa de, un día, ser escuchados cuando no tengamos voz.

… o el arraigo, escribir en un espacio idéntico
siempre, casa o desvío.
José M. Algaba

Arrastro por los cambios un lápiz,
una hoja, tan sólo de papel, que quisiera
como de árbol, vivaz y renaciente,
que destilase savia y no inútil tristeza
y no fragilidad, disoluciones;
una hoja que fuese alucinada, autónoma,
capaz de iluminarme, llevándome
al pasado por una ruta honesta: abiertas
las paredes cegadas y limpia
la historia verdadera de las pintarrajeadas
artimañas que triunfan.
Hoja y lápiz, para un oído limpio,
curioso y desconfiado.

Residua

La inquietud sobre el paso del tiempo, sobre los deseos caprichosos de la memoria, a veces vívida, a veces opaca. inquietud universal: ante lo vivido, solo parece quedar el vértice de una estela primero espumosa y vibrante, luego el compás abierto que cede su vibración hasta fundirse en un océano uniforme. Pero si algo queda, eso que queda, ¿será lo que llaman poesía?, se pregunta Vitale.

Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.
De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.
De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?

NEGRO

Negro mi mar hoy.
Negro como los jirones de mi alma.
Negro mi pelo y negros mis ojos.

Lame la arena negra que corrompen mis pies.
Bajo un negro cielo cegado de tormentas.
Contemplando a lo lejos los restos de mi naufragio.
Se obstina la espuma en salpicar mi ánimo,
manteniéndose alba a pesar del espectáculo
y la afrenta del negro salado de mis lágrimas.

Mi cuerpo depuesto,
mascarón de proa que se va perdiendo.
Y las olas rugientes que me llaman a gritos,
intentando arrancar la negrura que desprendo,
agitándose ante mí, estandarte baldío.

Ojala que la brisa se volviese tornado,
destruyendo esta imagen,
de negro aciago.

—de Tu voz poeta

Idoia Mielgo Merino_firma

ENTRE SUS LUCES Y SOMBRAS

Los versos de Pizarnik dejan sentir vientos de angustia y soledad, cierta búsqueda de amores imposibles por paisajes de luz y sombra, una melancolía profunda que la habita.

IRME EN UN BARCO NEGRO
Las sombras escudan al humo veloz que
danza en la trama de
este festival silencioso
las sombras esconden varios puntos oscuros que
giran y giran entre tus ojos
mi pluma retarda el TÚ anhelante
mi sien late mil veces TU nombre
¡si tus ojos pudieran venir!
acá si amor acá
entre las sombras el humo y la danza
entre las sombras lo negro y yo.

LA DE LOS OJOS ABIERTOS
La vida juega en la plaza
con el ser que nunca fui
y aquí estoy
baila pensamiento
en la cuerda de mi sonrisa
y todos dicen que esto pasó y es
va pasando
va pasando
mi corazón
abre la ventana
vida
aquí estoy
mi vida
mi sola y aterida sangre
percute en el mundo
pero quiero saberme viva
pero no quiero hablar
de la muerte
ni de sus extrañas manos.