Categoría: Poesía

EN EL PANTANILLO

                                                                                              A don Federico Valle

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Mis dedos teclean iguales… (acaso contribuyan con sus ruidos a aumentar los fondos de los ruidos naturales).
Las voces se elevan queriendo matizar las aspiraciones de soledad a que obligan los espacios. Cánticos pujantes de fragancia primaveral caen sorpresivamente en la niebla. Los espacios espesan las notas. Labios cerrados por arrugas hábilmente conseguidas. Labios plegados sobre dientes felices. Labios que ríen bajo la opresión tensa del ungido manto de varios tonos (yo rojo, tú azul, él verde, ella gris…). Comienza la lid cromática. Cada color requiere un espacio mayor en la tela. Claro que ninguno quiere sucumbir. Claro que ninguno desea disolverse anónimamente. Y así se sigue, así se camina, así se mira esfumar las blanco-negras hojitas de este calendario que transpira el sudor de un calor intangible.

Alejandra Pizarnik

ME SENTÉ

ME SENTÉ sobre las ruinas de la tierra para oír su queja y enjugar el llanto de aquel que llora junto a mi corazón. Y la paz fue mi vergüenza y su verdad un iceberg sobre las aguas de las inundaciones…

y tuvo a bien el limonero cederme sus matices, el color en la degradación de sus tonos, tintura fiel de los tejidos muertos, y el fuego entonces rodeó mis pensamientos,

en el destierro de las lágrimas.

Sigo aquí, estático, en el lugar de la cólera, mi corazón se acuesta en las humillaciones aunque mis versos propugnen —en esencia— las condiciones de su oficio,

la razón por la que fueron convocados;

y aún no conozco nombre ni señal del que vigila al final del laberinto.

Bajo el ligero peso de la nieve. Pablo González de Langarika

SED DE TI

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas…
Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.
La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

– Pablo Neruda –

CUANDO LLEGUES A AMAR

Cuando llegues a amar, si no has amado,
sabrás que en este mundo
es el dolor más grande y más profundo
ser a un tiempo feliz y desgraciado.
Corolario: el amor es un abismo
de luz y sombra, poesía y prosa,
y en donde se hace la más cara cosa
que es reír y llorar a un tiempo mismo.
Lo peor, lo más terrible,
es que vivir sin él es imposible.

– Rubén Dario –