Categoría: Poesía

EL ENEMIGO

Mi juventud no fue más que una oscura tempestad
atravesada aquí y allá por centelleantes soles;
la tormenta y la lluvia han hecho tanto daño,
que quedan en mi jardín muy pocas frutas rojas.

He aquí, que he tocado el otoño de las ideas
y que es necesario usar la pala y los rastrillos
para reunir de nuevo las tierras inundadas,
donde el agua cava hoyos grandes como tumbas.

¿Y quién sabe si las flores nuevas que soñé
encontrarán en este suelo enjabonado como una playa
el místico alimento que les daría vigor?

—¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El tiempo se come la vida,
y el desconocido enemigo que nos corroe el centro
de la sangre que perdemos, ¡crece y se fortalece!

Charles Baudelaire

 

LOS TRES DESEOS

El viento me trae un recuerdo.
Es la misma brisa
de cuando mi alma brillaba como las rocas.
Tenía dieciséis años y tres deseos:
cabeza de lechuza,
corazón de cierva,
sexo de pantera.

El viento, veinte años más tarde,
mece al Árbol de la Vida.
Contemplo los frutos maduros a sus pies,
cómo rezuman la ironía del tiempo
cómo se pudren, impotentes y asombrados
por el hoy de aquella joven que se rebautizó a sí misma
Yo Soy Yo y Sólo Yo.

Miren Agur Meabe

TE IRÁS

Te irás,
me lo anuncia tu mirada,
se anticipa a tus labios
conminados a guardar silencio,
y se manifiesta el dolor
en un jadeo del alma.

Te irás,
y te llevarás contigo
la postrera esperanza en el amor
que aún conservaba a la sombra del miedo,
se hundirá en un abisal mar de lágrimas
engullendo la memoria de lo que fue.

Te irás,
marcado como a fuego el tacto
de tu mano en la mía,
caricia que sanaba las alas de mi fantasía,
cenizas que hoy contemplo
en esta despedida.

Idoia Mielgo Merino_firma