DONDE HABITA LO QUE SOY

Ocupo el abismo de tu mirada
suspendida en lo indómito de tus ojos.

He aprendido a habitualizar tu caos,
y cada milímetro de mí
se vuelve tangible en tu universo.

Deslizándome en la suavidad de tu rostro,
me anclo en la fortaleza de tus brazos
y fluyo
—lentamente—
sobre el aroma tibio de tu piel.

Sacudiste mi invisibilidad.

Y en ti,
surgí yo.

 

Idoia Mielgo Merino_firma

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