Categoría: Poesía

TANTO

Cuando el momento se acerca
todo se precipita,
el dolor contenido se libera
como un furioso torrente
que a su paso todo lo arrolla,
se confunden miedo y dicha,
corazón y mente, lágrimas y risa,
ansiedades y deseos…

Intento aquietar la impaciencia
que me golpea
como una marea furiosa.

Me cuesta no cerrar los ojos,
olvidarme del mundo,
sumiendo a mis sentidos
en indulgente letargo
hasta que tú me reclames.

Tu voz se adentra en mi reserva,
me acaricias sin rozarme
con tus palabras,
que se filtran a través de la piel
hasta lo más recóndito de mi alma.
Y siento como me posees,
me descubro tuya,
rindiendo mi voluntad
incluso en tus silencios.

De pronto nada tiene sentido,
salvo ver pasar las horas.
Nada tiene importancia,
salvo acechar tu proximidad.
Y todo mi cuerpo grita
sediento, hambriento de ti.
Se rebela lanzando imágenes
que enardecen las ganas contenidas,
silenciadas, reprimidas.
Aprieto los labios
para evitar gritar tu nombre,
tantas veces murmurado
como una plegaria.

Amar de una forma tan excesiva,
desmesurada, incomprensible e indómita.
Tan desconocida, tan vital… tanto…

—Tras la niebla—

Idoia Mielgo Merino_firma

NIEBLA

Ensombrecer la razón
para ocultar un paisaje que, quizás,  hiere.
Dejar que la niebla espesa se extienda
y aquiete los sentidos en un amortiguado silencio.
El brillo se pierde y el daño se aletarga
y en ese limbo sobrenatural
se sumergen los recuerdos,
mientras el frío va floreciendo
venciendo la esencia cálida del ser
entre el gris y el blanco
que surgen de la negrura.

Tras la niebla

Idoia Mielgo Merino_firma

DESEO

Leer a través de los dedos
los mensajes recónditos
que esconde la piel.

Sentir el pulso de la vida
transitando a empellones
en las venas que se marcan
reveladas por el tiempo.

Notar el vello erizarse
como la espiga
cortejada por el viento,
ese suspiro ardiente
que sacude el volcán de donde nace,
en un fuego que se aviva
por el roce de las manos.

Tras la niebla

Idoia Mielgo Merino_firma