ESTOY

Estoy.
Lo sé, a pesar de continuar donde estamos.
Hay veces que la distancia parece crecer.
En ocasiones un silencio
se entierra más profundamente
que las palabras repetidas.
Quizás oí tu silencio.
Te ofrezco espejismos que rompen
contra los arrecifes que rodean estos días,
convirtiéndose en espuma.
Y tú esperas…
perseverante, imperturbable.
Te imagino arena
en espera de la caricia del mar.
Te sigo buscando
escondida entre mis inquietudes,
exiguo consuelo, lo sé;
ni siquiera las manos,
esas que, al pasear, se prenden a las tuyas
me responden.
Mi interior se agita
impaciente, ante la ausencia de indicios
que anuncien que ya todo está en calma.
Amaina la tempestad, despacio…
Necesito del refugio que me descubrieron tus brazos.

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